Las primeras entradas de La Cocina de David, serán los clásicos, básicos para recetas posteriores y fáciles de hacer.
Comenzamos con un bizcocho de yogur típico, perfecto como base de tartas más complejas, para un buen desayuno, o para una deliciosa merienda.
Recuerda que la característica fundamental de un bizcocho es su esponjosidad. Para que sea lo mayor posible, se usa levadura química y se emplean otras técnicas como: batir con varillas las claras aparte y la masa. El batido hace que entre aire en la masa y aumente su esponjosidad.
Dificultad: para niños de 3 años
Ingredientes:
1 yogur natural
4 huevos
2 medidas de yogur de azúcar
1 pizca de sal
3 medidas de yogur de harina
1 sobre de ''levadura Royal''
1 medida de yogur de aceite (oliva virgen extra siempre es lo mejor, pero sabe más fuerte)
Preparación
Precalienta el horno a 180ºC.
Añadir los ingredientes en el orden indicado y batir con batidora o manualmente cada vez.
Harina y levadura siempre han de ir tamizadas para que no queden grumos. Se puede añadir a la masa una cucharada de agua de azahar, de esencia de vainilla, o chocolate trozeado (yo lo prefiero a las pepitas de chocolate de supermercado).
Vierte el contenido en un molde untado con aceite o cubierto por papel de horneado.
Mételo al horno a la temperatura indicada (180ºC) y sácalo cuando esté hecho. A mi me cuesta media hora, pero todo depende del horno.
Comprueba el grado de cocción: mueve el molde, si el interior está líquido se moverá el bizcocho entero, si está bien estará firme. Posteriormente pincha el bizcocho con un cuchillo, si está limpio estará hecho. Eso sí, yo lo suelo sacar cuando aún está sin hacer un poco, ya que con el calor residual del bizcocho se hace, y está blandito y con el centro un poquito crudo. Sin embargo, si va a utilizarse como base, ha de estar completamente hecho.
| Le puedes añadir azúcar por encima para que quede con una capa. El bizcocho de la foto duró dos días. |
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